lunes, 1 de febrero de 2010

Rabia

La noticia de que Clara había vuelto ocasionó un gran revuelo en la facultad. A pesar de haberse ido 4 meses sin decir nada a nadie, todo el mundo le hablaba como si nada, todos le preguntaban por su vida, todos se alegraban de verla y a todos ella les sonreía y saludaba. A todos menos a Julia. 
Pobre Julia, me sentía muy impotente de no poder estar ahí con ella y apoyarla. Todo lo que podía hacer era hablar con ella por teléfono y escucharla cómo se sentía llena de rabia, rabia por ver que una amiga a la que has intentado ayudar y por la que has arriesgado todo, ahora no te salude y a los demás, que no daban un duro por ella, sí.
Seguro que si yo hubiera estado allí en la facultad con Julia, Clara tampoco me hubiera ni mirado a la cara, pero por lo menos Julia no se sentiría tan mal.
- "¿Y el resto de la gente, Julia?"
- "¿La gente? ¡La gente es una hipócrita! Todo el mundo sabe más o menos lo que ha pasado, Ester y María piensan como nosotras ¡y encima me dicen que sea yo la que hable con ella!"


Si, muchos sabían que Clara había dejado todo por un chico al que ni siquiera conocía. Todo, incluído su familia y sus amigos.

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